
Si tuviera que decidirme por un solo dulce de todos los que he hecho durante los dos años del blog, sin duda elegiría este! ¿Por qué? Porque lo hicimos mi madre y yo juntas.
El viernes pasado por la mañana, como cada viernes me fui al barrio donde me he criado ha hacer la compra semanal y después de ir con mi madre a comprar nos enfrascamos en la cocina para hacer estos dulces pestiños tan típicos en mi casa que recuerdo desde que tengo uso de razón.
La mañana fue muy entretenida, no solo porque estuvimos cocinando juntas mi madre y yo, sino porque recordamos un montón de cosas de cuando eramos pequeñas, mis tías que venían cada año a casa para hacer pestiños (llegaban a preparar hasta 10 kilos de harina para la familia, vecinos y amigos!), de mi queridísima y añorada abuela Manuela (el olor de los pestiños me hizo estremecer el corazón porque parecía que estaba allí con nosotras), mi abuela Ana que era muy golosa y siempre esperaba esta época para que mi madre se los hiciera, mis hermanas y yo cuando eramos pequeñas y queríamos meternos en la cocina ha hacer pestiños (aunque casi nunca nos dejaban, jajajaa, recuerdo que al final del día nos dejaban hacer alguno, yo siempre hacía uno con forma de caracol), a mi padre con el aceite de oliva que traía de sus viajes, pero sobretodo, sobretodo, recuerdo a mi madre, a mi abuela Manuela y a mis tías haciendo pestiños sin parar para todos, habían montañas y montañas de ellos!
Por fortuna, este año he podido prepararlos con mi madre. Y casualidades de la vida, ese mismo día mi hermana Montse sin saberlo que estabamos haciendo pestiños, llamó a mi madre para que le diera la receta de estos! Que casualidad verdad? Seguro que fue telepatía!

Ya sabéis los que me seguís asiduamente que mis padres para mi son mis pilares, mi madre es mi MADRE y me siento muy pero que muy orgullosa de ser su hija! Ella me ha enseñado muchos valores en la vida, cosa de la cual mucha gente joven (y no tan joven) carece hoy en día, los valores son muy importantes para ser una buena persona y no fallarte a ti mismo.
Eso si, mi madre es como yo, o más bien, yo como ella porque no le gusta que nadie entre en la cocina a tocarle nada, jajaja, me teníais que haber visto diciéndole que esperara que tenía que hacer la foto, cuantos gramos había utilizado, ella: no sé hija a ojo, jajajaja, y yo: mama no podrías tener un blog, jajajajaja, no puedes poner a ojo, tienes que dar los pesos exactos y cuantas más fotos hagamos mejor porque así es más sencillo de hacer. Así que ya me veis corriendo detrás de ella para hacer fotos (y para colmo no tenía pilas!), mirando que había utilizado (un vaso, un cuenco, una cuchara, etc...para poder calcular los pesos y medidas) en fin, toda una odisea, jajajaja.

Los pestiños son típicos en Navidad en la parte del Sur, mi madre como buena extremeña los hace para estas fechas, este año la receta pasó a mi y de mi a todos vosotros! Espero que los hagáis y disfrutéis tanto como lo hicimos mi madre y yo!
Ingredientes:
-1 cáscara y media de naranja seca (la cortáis unos días antes y la dejáis secar)
-2 palos de canela
-2 cucharaditas de anisetes
-1kg de harina de panadería
-ralladura de un limón
-300ml aceite de oliva frito
-300ml vino blanco
-250ml anís
-100gr azúcar (podéis echarle más pero con el azúcar del rebozado será suficiente)
-más azúcar para rebozar
-3 cucharaditas de canela molida
-aceite de oliva para freír
Primero de todo en una sartén ponemos el aceite de oliva virgen extra con las cáscaras de naranja y los palitos de canela, lo dejamos a fuego bajo para que el aceite se vaya aromatizando, al cabo de 10 minutos echamos los anisetes, retiramos y dejamos enfriar por completo el aceite.
En un bol grande ponemos la harina junto con la ralladura del limón.

Después añadimos el aceite que tendremos que colar, el azúcar, el vino blanco y el anís.

Mezclamos todo bien hasta obtener una masa firme y que no se pegue. Si veis que queda seca podéis ir añadiendo un poco más de aceite, vino blanco y anís, hasta que tenga una consistencia firme pero no seca.

Y después de esto viene el gran palizón! Tenéis que estar durante una media hora amasando sin parar. Suerte que eramos dos y nos íbamos turnando que sino acabas con las manos echas polvo! Fijaros en mi cara de esfuerzo, jajajaja, y eso que en la foto de la derecha no me veis con la rodilla apoyada en el armario para hacer más fuerza, jaajajajaja. Y mirar a mi madre! Ella tan tranquila amasando igual que si estuviera jugando con plastelina, esta claro que la experiencia es todo un grado!
Una de las anécdotas que recordamos era a mi abuela Manuela diciendo a mi madre (era su madre): Trae pá cá niña que no tienes fuerza, esto se hace así con los puños, jajajaja.
Con ayuda de los puños tenéis de dar pequeños golpes a la masa e ir dándole pequeños giros. Pasada la media hora de amasado dejar reposar en un lugar sin corrientes y tapado durante una hora.

En esa hora podéis comer, descansar, lo que queráis.
Ahora pasamos a darle forma a los pestiños.
Cogemos pequeñas cantidades y hacemos bolitas, con ayuda de la palma de la mano hacemos cilindros y los aplastamos. Los ponemos en un rallador y con la misma palma apretamos para que la masa quede más fina (los pestiños suelen ser muy pero que muy finitos pero en casa nos gustan más gorditos). Marcamos en el rallador y les damos media vuelta.
Cuando tengamos una tanda de pestiños lista los freímos en abundante aceite de oliva caliente, hasta que estén doraditos.
Los pasamos a un plato con papel de cocina, de esta forma absorvera el aceite restante. Los dejamos templar un poco y los rebozamos por la mezcla de azúcar y canela que habremos preparado. Y estarán listos para comer!

Cuando estén todos hechos solo tendréis que hacer paquetitos para regalar a toda la familia, vecinos y amigos porque sale mucha cantidad!
Espero que hayáis disfrutado tanto como lo hice yo con mi madre :-)